Donde Cristo habla

Santo del día · 9 de noviembre

Santa Isabel de la Trinidad

Carmelita francesa que descubrió que Dios habita en el alma. “He encontrado mi cielo en la tierra.”

Isabel Catez nació el 18 de julio de 1880 en el campamento militar de Avord, cerca de Bourges, en Francia, donde su padre era oficial del ejército. Su padre murió cuando ella tenía siete años. Era una niña de carácter fuerte y temperamental, pero desde su primera comunión comenzó a cambiar: descubrió el amor de Jesús y quiso entregarle toda su vida.Fue una joven alegre, amiga de sus amigas y una excelente pianista. A los 14 años consagró a Dios su virginidad, y aunque su madre se resistía a dejarla partir, el 2 de agosto de 1901 entró en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Dijon, donde tomó el nombre de Isabel de la Trinidad.En el Carmelo vivió el gran descubrimiento de su vida: Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, habita en el alma de quien lo ama. Por eso decía que había encontrado su cielo en la tierra. Escribió cartas y oraciones llenas de esta experiencia; la más conocida es su oración "Oh Dios mío, Trinidad que adoro".Pronto enfermó de una dolorosa enfermedad que la consumió lentamente. La vivió unida a Cristo crucificado, con paz y entrega. Murió el 9 de noviembre de 1906, con solo 26 años. Sus últimas palabras fueron: "Voy a la luz, al amor, a la vida". San Juan Pablo II la beatificó en 1984 y el papa Francisco la canonizó el 16 de octubre de 2016.

Oración

Santa Isabel de la Trinidad,
que descubriste a Dios viviendo en tu alma
y encontraste el cielo en la tierra,
enséñanos a hacer silencio
para escuchar su voz dentro de nosotros.

Que en medio del ruido y las prisas
no olvidemos que somos casa de Dios.
Ayúdanos a vivir el dolor con paz,
unidos a Cristo, como tú lo hiciste.

Y cuando llegue nuestra hora,
que también podamos decir:
"Voy a la luz, al amor, a la vida".
Amén.