“Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.” Lc 15, 6
Reflexión
Sabemos que el Pastor sale a buscar a la oveja perdida. Pero también nos toca a nosotros abrir el corazón para dejarnos encontrar: dejar de escondernos, reconocer que nos hemos alejado y responder cuando Él pronuncia nuestro nombre.
Hoy puedes hacer una pausa y preguntarte: ¿en qué parte de mi vida me estoy escondiendo de Dios?
Primera lectura
Filipenses 3, 3-8a
Salmo 105
Que se alegren los que buscan al Señor
